🚲 Carbón, musgo y pedales: Recorriendo la Vía Verde del Valle del Turón
Hay lugares donde la naturaleza no ha sustituido a la historia, sino que la ha engullido con delicadeza. Eso es exactamente lo que se siente al recorrer la Vía Verde del Valle del Turón en bici, en pleno corazón del concejo de Mieres. Hoy ha sido un día de esos que justifican tener la casa sobre ruedas. Saqué la bici tras darle un buen desayuno a Sole, mi fiel compañera de cuatro patas, y nos lanzamos a recorrer esta arteria verde que antaño latía a ritmo de vagón, picota y carbón.

Si buscas una ruta fácil pero cargada de alma, coge papel y lápiz, porque esta senda asturiana guarda más historias por kilómetro que muchos libros de texto.
🛠️ Un viaje al corazón industrial: El valle donde la tierra gritaba carbón
Avanzar por este trazado es hacerlo sobre las antiguas vías del ferrocarril minero que la Sociedad Hulleras del Turón tendió a finales del siglo XIX. Donde hoy escuchas el murmullo del río y el jadear alegre de un perro disfrutando del aire fresco, hace unas décadas solo había estruendo, humo de vapor y el andar pesado de hombres con la cara tiznada.

El contraste entre el verde exuberante del Paisaje Protegido de las Cuencas Mineras y la herrumbre de las estructuras de hierro tiene una belleza casi melancólica. A lo largo de los casi 15 kilómetros de recorrido, la ruta se convierte en un museo a cielo abierto:
- Vagonetas de carga: Abandonadas al borde del camino, hoy tapizadas de musgo y helechos.
- Cargaderos y pozos: Castilletes de hierro que se alzan entre los castaños como catedrales de una civilización extinguida.
- Bocaminas y entibaciones: Pequeñas entradas a la penumbra de la tierra que te recuerdan lo duro que era el trabajo aquí abajo.

Sole corre a mi lado de vez en cuando, oliendo los rastros de la hueste forestal, ajena al sudor y la dureza del mineral que transformó esta región. Se respira historia en cada metro de la Vía Verde del Valle del Turón en bici.
🔦 El Pozo Fortuna: Luces y sombras en la memoria de la cuenca
Uno de los puntos más impactantes de la jornada es hacer un alto frente al Pozo Fortuna. Hoy es un espacio rehabilitado, un lugar donde comprender las tripas de la mina, pero sus paredes guardan una carga emocional inmensa.

Su historia arranca como una explotación clave del valle, pero el Pozo Fortuna guarda también la memoria amarga de la posguerra española, cuando su socavón se convirtió en fosa común para las víctimas de la represión. Estar allí, en absoluto silencio, rompe cualquier discurso turístico convencional. Es un recordatorio de que la historia de la minería en Asturias no solo se escribió con esfuerzo económico, sino también con drama humano y dignidad campesina y obrera.

🚂 Ingenios, viaductos y la magia de pedalear sobre raíles desaparecidos
Dejando atrás la sobriedad del pozo, la senda sigue ganando altura con una pendiente tan suave que apenas se siente en las piernas. A media ruta te cruzas con antiguos compresores, tractores eléctricos e instrumentos de corte expuestos al aire libre que parecen esperar a que alguien regrese del turno de tarde para ponerlos a funcionar de nuevo.

Cruzar los puentes de hierro fundido y atravesar los viejos túneles del tren con la linterna encendida mientras Sole mira con curiosidad las sombras de las paredes de piedra es pura magia.
📋 Guía práctica para tu visita a la Vía Verde del Turón

Para quienes queráis replicar esta ruta en vuestra próxima escapada en camper o autocaravana, aquí os dejo los datos clave:
- Distancia: Unos 14-15 km (solo ida). Si hacéis ida y vuelta en bici, salen unos 30 km ideales para una mañana tranquila.
- Dificultad: Fácil / Media (desnivel muy tendido, apto para cicloturismo y perros en buena forma).
- Inicio recomendado: Cerca del puente de Ricastro (Uxo) o en Figaredo, donde hay espacio razonable para aparcar junto al polideportivo.
- Imprescindibles: Llevar luz delantera en la bici para los túneles y agua suficiente tanto para ti como para tu mascota.
💭 Reflexión sobre ruedas
Nos volvemos a la autocaravana con los pies cansados, el barro justo en las cubiertas y la sensación de haber tocado con las manos la memoria de un territorio indomable. Asturias no solo se contempla: se pedalea, se huele y se respeta. Quedo impresionado por esta comarca y descubrir la Vía Verde del Valle del Turón en bici.

¿Has recorrido alguna vez esta o alguna otra Vía Verde asturiana? ¡Te leo en los comentarios!

