Bukit, la Península de Caliza. La Bali que huele a coco y sal.
El Primer Contacto
Mi sensación personal al llegar a la Península de Bukit y dejar atrás la carretera de Kuta es que en este pais en el que apenas llevo 3 días no todo es igual. La Isla de Bali muestra otra cara distinta a la que vi hasta hoy. La carretera cambia, así es, la vegetación se vuelve más seca, el aire más salado… Es un cambio geográfico pero también un cambio de temperamento.
Bukit no se rige por los arrozales ni los volcanes, sino por la caliza y el océano sin fin. Es un lugar con la espalda dura, vertical y mirando al mar. Destino de gran cantidad de turistas ,sobretodo de australianos que emigran a Bali buscando un tipo de ola y cerveza barata.
La Cultura de la Caliza y el Descenso a las Playas de Bukit
En este lugar de Bali los dioses debieron empeñarse en dificultar el acceso al mar. Los acantilados tienen una considerable altura ,como si hubiera un muro invisible . Pero una vez que lo franqueas, descubres playas paradisiacas. Se trata de un bastión de caliza unido al sur de la Isla de Bali por un istmo de tierra. Aquí reina la marea, en estos rincones el mar te entrega la playa y su arena durante unas horas, luego se la traga.
Bingin y Padang Padang
El acceso a estas playas requiere bajar por estrechas escaleras húmedas y traicioneras. No sólo se trata de playas al uso. Estas playas son comunidades verticales por donde las escalinatas descienden por lo que parecen patios de vecinos. Ropa tendida al viento salino del acantilado y olor a la cera de la tabla del surfista y café y … 🚬Aquí el surf es un way of life, no un deporte de fin de semana.
Pantai Pandawa la playa ideal de Bukit
Antes conocida como la «playa secreta» hoy es un destino de familias. Una obra de ingenieria faraónica abrió un acceso entre la roca caliza para que esta playa fuera accesible para todos. La carretera que desciende hasta esta playa muestra las estatuas labradas de 5 dioses colosales en la roca caliza de la Península de Bukit.
La Perfección de lo artificial
Y entonces, llegas. Sales de la garganta de caliza y te encuentras con Pantai Pandawa . Y el adjetivo que viene a la mente es perfecta. Demasiado perfecta.
Aquí no hay coral áspero ni restos de tabla rota; solo una franja de arena blanca y suave. El agua es de un turquesa fluorescente, con la mansedumbre de una piscina, sin el rugido agresivo que se escucha a pocos kilómetros. Es la antítesis de Uluwatu: si aquel es el mar para los que buscan la adrenalina y el desafío, Pandawa es el mar para las familias, para los que buscan la calma absoluta.

Es Bali lista para la postal, lista para el resort que, sin duda, la observa desde la cima del acantilado.
¡Y fué aqui donde me estrené en el deporte del surf , a mi edad, quien lo iba a decir!. De la mano de uno de los hijos de Oka, propietaria de un magnifico warung a la orilla de la playa.
Y es que la Península de Bukit es conocida por un tipo concreto de ola llamada «·reef breaks» (rompientes de arrecife ) de izquierda principalmente.
Pura Luhur Uluwatu, el templo más importante de la Península de Bukit
Más allá del rumor de las olas míticas, Uluwatu es, por geografía y vocación, el asiento de lo divino. El Pura Luhur Uluwatu, el «Templo Noble de la Cabeza de Roca», no es un capricho arquitectónico: es uno de los seis guardianes direccionales de Bali, aferrado a setenta metros de altura sobre el océano. No está allí para ser una postal, sino para defender la isla del poder caótico del Índico.

La experiencia del viajero, sin embargo, se complica con la vida salvaje que lo habita: una mafia de monos ladrones que, con una picardía innata, te recuerda que en este promontorio, el hombre no es la única especie dominante. Y es precisamente al caer el sol, con el disco hundiéndose justo detrás de la silueta del templo, cuando se celebra el Kecak Dance, el rito hipnótico de voces sin música. Asistir a ello no es ver un espectáculo, sino participar en la mística: es ver cómo el hombre negocia con los dioses al tiempo que la naturaleza le regala el telón de fondo más sublime.

El Carácter de la Roca blanca de Bali
Bukit no es un lugar para la meditación dulce de Ubud. Es un lugar de contrastes duros, de sol cegador y sombra fresca. Un lugar que te exige bajar escaleras y subir cuestas.
Bukit es la demostración de que Bali no es solo verde. También es blanco, duro y de un azul Índico que te recuerda, constantemente, quién manda aquí.

