Hay ciudades que se recorren mirando hacia arriba para no perderse las cornisas modernistas o los campanarios góticos, y luego está Oviedo. Bienvenido a la Capital de Asturias , ¿quieres saber que ver en Oviedo en un día?

En la capital asturiana hay que andar con los ojos bien abiertos al frente para no tropezarte —literalmente— con sus vecinos de bronce.

Oviedo tiene más de un centenar de esculturas desperdigadas por sus calles peatonales. No están subidas a pedestales inalcanzables ni rodeadas de cordones de terciopelo: están a pie de acera, esperando que te sientes a su lado, les toques la nariz o te saques un selfi sin pedir permiso. Si buscas una forma diferente de patearte la ciudad sin caer en la típica guía aburrida, ponte calzado cómodo porque nos vamos de ruta.

viaje de kiko oviedo letrero

🧳 1. El Viajero en la Plaza de Porlier: el punto de partida obligado

Todo buen viaje empieza plantando las maletas. En plena Plaza de Porlier, custodiado por los palacios de Toreno y Camposagrado, te espera El regreso de Williams B. Arrensberg (aunque para los paisanos siempre será simplemente «El Viajero», obra de Eduardo Úrculo).

El rincón: La plaza es la antesala perfecta del casco histórico.

La curiosidad: Míralo de cerca: gabardina, sombrero ladeado, paraguas y un montón de bultos de equipaje. Dicen los ovetenses que representa al eterno trotamundos que regresa a casa, pero la verdad es que pocos puntos de la ciudad transmiten mejor las ganas de perderse sin rumbo.

el viajero oviedo escultura

👑 2. La Regenta y la Catedral de Oviedo: drama literario en el corazón de Vetusta

Caminas dos minutos y desembocas en la imponente Plaza de Alfonso II el Casto. Frente a la torre gótica de la Catedral Metropolitana de San Salvador, una figura femenina de porte aristocrático camina con paso melancólico: es Ana Ozores, La Regenta.

En la adaptación televisiva de 1995 dirigida por Fernando Méndez-Leite para TVE, el primer capítulo arranca precisamente con el repique de las campanas de la torre de la catedral sobrevolando la ciudad de Vetusta (Oviedo), mientras se observa una panorámica con niebla y don Fermín de Pas (el Magistral) sube a la torre con su catalejo para vigilar la ciudad. Si te esperas a las horas en punto, podrás escuchar ese mismo sonido que en la serie. Excepto a las 12:00 donde escucharas el famoso himno de Asturias Patria Querida.

la regenta estaua catedral de Oviedo

Qué ver aquí: La Catedral (imprescindible entrar a la Cámara Santa, Patrimonio de la Humanidad) y el entramado de palacetes de alrededor.

La curiosidad: Leopoldo Alas «Clarín» escandalizó a la conservadora sociedad ovetense del siglo XIX retratándola bajo el nombre de Vetusta. Hoy, la ciudad le rinde homenaje eterno a su heroína justo delante del templo que fue testigo de sus tormentos.

pórtico catedral san salvador fish eye
Pórtico de la Catedral del Salvador, Oviedo

🫕3. Las mujeres de Gascona: homenaje a la tradición asturiana

letras calle gascona

Ubicada justo en la entrada de la famosa calle Gascona (el emblemático Bulevar de la Sidra), esta escultura rinde tributo a las guardianas indiscutibles del recetario tradicional asturiano: las guisanderas.

escultura de la guisandera

La obra: Realizada en bronce por la escultora María Luisa Sánchez-Ocaña e inaugurada en el año 2000, la escultura representa a una mujer en plena faena culinaria, ataviada con delantal tradicional y concentrada mientras remueve una pota o cazuela puesta sobre un hornillo.

La curiosidad: En Asturias, el término «guisandera» no equivale simplemente a ser cocinera; hace referencia a una figura histórica y comunitaria de enorme respeto, aquellas mujeres que cocinaban en las fiestas, bodas y banquetes de los pueblos transmitiendo los secretos del pote, la fabada y los guisos de generación en generación. La estatua no solo decora la calle, sino que marca la frontera perfecta antes de entrar a degustar la gastronomía en los chigres y sidrerías de Gascona.

Gitana Calle Gascona
La Gitana de la Calle Gascona

Parada técnica de viajero: Ni se te ocurra pasar de largo por Gascona sin pedir un culín de sidra bien escanciado y una tabla de quesos de la tierra (Gamoneu, Cabrales o Afuega’l pitu).



🦞 4. Los vendedores de Trascorrales

Callejeando hacia el sur te adentras en la Plaza de Trascorrales, uno de los rincones más fotogénicos y coquetos de Oviedo.

la pescadera de trascorrales

La Lechera y La Pescadera (Plaza de Trascorrales): Dos figuras de bronce que recuerdan la época en la que la plaza era el epicentro del mercado de abastos. La lechera, acompañada de su burro, es el retrato vivo del campo asturiano que bajaba a abastecer la ciudad.


🖋️ 5. El Conde de Campomanes y el Campillín: la Ilustración a pie de calle

Salimos del centro histórico y bajamos hacia la parte sur, buscando el inicio de la calle que lleva su nombre, justo frente al Parque del Campillín. Allí, un personaje con peluca y casaca se inclina sobre un pupitre de bronce, pluma en mano y con la mirada clavada en unos papeles. No es un oficinista cualquiera: es Pedro Rodríguez de Campomanes, el gran estadista ilustrado del siglo XVIII.

escultura de campomanes

El rincón: La estatua está ubicada estratégicamente en una rotonda donde confluyen el tráfico y la vida de barrio del Campillín. Al fondo, como se ve en la foto, el trasiego diario de los autobuses urbanos y la silueta inconfundible de la ciudad que sigue viva.

La curiosidad: Aunque la estatua parece histórica, es del siglo XXI. Fue inaugurada en 2003 con motivo del bicentenario de la muerte del Conde. Es obra de «Favila» (Amado González Hevia). Lo más peculiar es su postura: Campomanes no está posando de pie como un héroe militar; está capturado en pleno proceso de creación, con la pluma de ave y el tintero, plasmando sus ideas para reformar el país. Es el homenaje perfecto al pensamiento a pie de calle.


🍑 6. ‘Culis Monumentalibus’: la provocación frente al Teatro Campoamor

Cerramos el circuito junto a la Plaza de la Escandalera y frente a la fachada del histórico Teatro Campoamor (donde cada otoño se entregan los Premios Princesa de Asturias).

Teatro Campoamor Premios Princesa de Asturias
Teatro campoamor

La obra: Una inmensa escultura de bronce negro de más de cuatro metros de altura obra de Eduardo Úrculo. No hay metáforas: son literalmente unas enormes nalgas sobre piernas estilizadas.

La curiosidad: Cuando se inauguró a principios de los 2000 causó un auténtico revuelo vecinal entre los sectores más tradicionales. Hoy no solo está plenamente integrada, sino que es una de las paradas más divertidas y comentadas de cualquier paseo por el centro.

culis monumentalibus

🎀 7. Mafalda en el Campo de San Francisco: la foto más buscada de Oviedo

Cruzar la calle Uría te lleva directo al pulmón verde de la ciudad: el Campo de San Francisco. Entre pavos reales, castaños centenarios y quioscos de música, hay un banco de piedra que rara vez verás vacío.

estatua de Mafalda Oviedo Parque de San Francisco

El rincón: Un parque señorial ideal para desconectar del asfalto.

La curiosidad: Tras recibir Quino el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades en 2014, esta réplica idéntica a la de San Telmo en Buenos Aires se convirtió en el gran imán de sonrisas de la ciudad.

Palacio de la Junta General del Principado

Junto al Campo de San Francisco, el Palacio de la Junta General del Principado de Asturias es un majestuoso edificio de estilo ecléctico y reminiscencias francesas inaugurado en 1910 como antigua sede de la Diputación Provincial. Proyectado por el arquitecto Nicolás García Rivero, destaca por su imponente fachada decorada, sus elegantes mansardas y un interior refinado donde resalta el hemiciclo de sesiones. Hoy en día, este hito arquitectónico no solo es la sede del poder legislativo asturiano, sino también un referente del patrimonio histórico de la comunidad.

Palacio Junta Parlamento de Asturias

🎬 8. Woody Allen en Milicias Nacionales: el idilio del cineasta con Asturias

Sales del parque en dirección a la zona comercial y te topas de frente con un tipo bajito, con gafas de pasta, paso despistado y chaqueta de pana. Es Woody Allen caminando por la calle Milicias Nacionales.

escultura homenaje de Woody Allen

La historia: Tras recibir el Premio Príncipe de Asturias de las Artes en 2002, el director soltó una de esas frases que quedan grabadas en piedra: «Oviedo es una ciudad deliciosa, exótica, bella, limpia, agradable, tranquila y peatonalizada; es como si no perteneciera a este mundo». Tan agradecida quedó la ciudad que le plantó esta estatua de tamaño real obra de Vicente Santarúa.

La curiosidad: Las gafas de la escultura han sido víctimas de tantas gamberradas y «sustracciones» a lo largo de los años que el Ayuntamiento ha tenido que reponerlas en incontables ocasiones.


🖋️ 9. Rufo, el perro de Oviedo: el vecino callejero más querido

En la esquina peatonal de la calle Doctor Casal con Uría te espera una de las esculturas con más corazón de toda la ciudad: un perro recostado tranquilamente sobre el pavimento, como si estuviera esperando a que pase su próximo amigo.

Escultura de Rufo con Sole

La obra: Una escultura de bronce a tamaño real realizada por la escultora Sara Iglesias Poli, colocada directamente a ras de suelo, sin pedestales ni barreras, fiel a la esencia callejera de su protagonista.

La curiosidad: Rufo no es un personaje de ficción ni una metáfora; fue un perro real, cruce de mastín y pastor alemán, que vivió libre por las calles de Oviedo entre los años 80 y 90. No tenía un solo dueño porque su dueño era toda la ciudad: los vecinos lo alimentaban, los comerciantes le abrían los portales en las noches de frío y el propio Ayuntamiento se encargaba de sus cuidados veterinarios. Era tan querido que, tras su muerte, una masiva iniciativa popular recogió miles de firmas para inmortalizarlo en bronce como homenaje a él y a todos los animales abandonados.


⚡ 10. Tino Casal en la calle Palacio Valdés: el icono del pop y el glam

En pleno eje comercial y peatonal de la calle Palacio Valdés te vas a encontrar con el tributo definitivo al exceso, la modernidad y el talento asturiano: la figura inconfundible de Tino Casal, icono irrepetible del pop español y la Movida de los 80.

La obra: Una escultura de bronce a escala real creada por el artista Anselmo Iglesias Poli (a partir de un boceto de Juan Gomila). Casal aparece en una pose teatral, apoyado en su inseparable bastón y luciendo su característico atuendo extravagante: sombrero de ala ancha, gabardina larga, fular al cuello y botas de cowboy con tacón.

La curiosidad: Nacido en la localidad asturiana de Tudela Veguín, el artista fue homenajeado con este monumento gracias al empuje de sus fans y amigos para saldar una deuda histórica de la ciudad con su figura más vanguardista. La estatua está tan integrada en la calle que es habitual ver a la gente chocándole la mano, fotografiándose junto a su pose desafiante o dejándole flores en los aniversarios de su música.

Escultura de Tino Casal Oviedo

🗺️ Consejos prácticos para hacer la ruta de las estatuas