De Monesterio a ….

Cruzando la «frontera» de encinas 🌳🚐

Si Andalucía fue el rito de iniciación, Extremadura es la confirmación de que esto va en serio. Cruzar de Huelva/Sevilla a Badajoz por la Vía de la Plata no es solo cambiar de comunidad autónoma; es sentir cómo el horizonte se ensancha y las dehesas se vuelven infinitas.

Dejamos atrás las cuestas de Sierra Morena para adentrarnos en la Campiña Sur, una tierra que te recibe con olor a jara, a historia de la Orden de Santiago y, por supuesto, a la mejor despensa del mundo. Nuestra primera parada oficial en tierras extremeñas no podía ser otra: Monesterio.

Etapa 1: Real de Jara-Monesterio

Monesterio: Donde el jamón es religión (y el motor descansa) 🍖🙏

Entrar en Monesterio es como entrar en el Vaticano del ibérico. Aquí no se viene a hacer dieta; se viene a rendir culto al producto estrella de la dehesa. Es el lugar perfecto para aparcar la autocaravana, estirar las piernas y, sobre todo, llenar la despensa para lo que queda de ruta.

El Templo del Sabor: El Museo del Jamón 🍖

Si pasas por aquí y no visitas el Museo del Jamón, es como ir a Roma y no ver al Papa. Es una parada obligatoria para entender cómo este ecosistema de encinas que vemos por la ventana se convierte en el mejor producto del mundo. Merece la pena entrar, aprender un poco de cultura local y, por supuesto, salir con la despensa de la autocaravana bien surtida de ibérico.

Monasterio de Tentudía: Aunque la Vía de la Plata no pasa por aquí , está a unos 20 minutos en coche desde Monesterio. Merece la pena visitar este lugar mágico y legendario. además de ser el punto más alto de la provincia de Badajoz.


Etapa 2: Monesterio-Fuente de Cantos

Salir de Monesterio supone dejar atrás el refugio de las encinas para enfrentarse a la desnudez de la llanura extremeña. Son poco más de veinte kilómetros de esa soledad elegida que tanto nos gusta a los que recorremos el mundo en solitario, un tramo que te obliga a reconciliarte con el ritmo de tus propias botas y el paso lento del tiempo.

Aquí la Vía de la Plata se ensancha y el horizonte parece alejarse a cada paso, en un despliegue de tierras de labor que oscilan entre el verde rabioso y el ocre más absoluto según la estación. No busques fuentes ni sombras en el camino porque no las hay; es un trayecto de secano puro donde el rastro de los antiguos romanos y el zumbido de la naturaleza son tus únicos compañeros de ruta.

Fuente de Cantos

Al asomar las primeras casas blancas de Fuente de Cantos, se comprende que el esfuerzo ha merecido la pena.

No es solo una parada técnica en el mapa; es el lugar donde la luz de Extremadura se hizo arte en las manos de Francisco de Zurbarán.

Al entrar por sus calles, el silencio tiene ese peso acogedor de los sitios que saben esperar al viajero sin artificios. Es el momento perfecto para soltar la mochila, buscar un rincón tranquilo y dejarse impregnar por esa calma que el pintor plasmó en sus lienzos. En este rincón de la Vía, la sencillez de la arquitectura popular y el descanso bajo la mirada de la parroquia de Nuestra Señora de la Granada se convierten en el mejor combustible para seguir devorando kilómetros.

La Casa Museo de Zurbarán es sólo visitable con cita previa. 924 58 03 80 .


Zafra

Siempre había escuchado que Zafra era impresionante. Tanto es así, que decidí crear una entrada sólo para Zafra. Te dejo aqui el enlace de esta localidad, sin duda no te la puedes saltar en la ruta de la plata.



Mérida

Al igual que Zafra, Merida es otra étapa que necesita una entrada para ella sola. Te dejo aqui el enlace.


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